17 de octubre de 2017

Mis compras en la Provenza...

¿Os acordáis chicas del mercado provenzal de St Remy?. Como no olvidarlo, con esos puestos maravillosos en el centro mismo de un pueblecito encantador. Pues bien, fue allí mismo donde compré algunos detalles que traerme conmigo. Intenté en mi viaje no comprar demasiadas cosas, pero a menudo siendo mujeres vergelianas, no podemos reprimirnos y caemos en la tentación...
Fue exactamente en esta parada de hermosos textiles donde me enamoré de un paño totalmente provenzal. 
Había tantos y tan bonitos que lo difícil fue elegir...
Y aquí lo tenéis chicas colocado en mi cocina, más coqueto, imposible...
 Blanco de fondo y con esos dibujos y letras en verde mint...
 Había montones con diferentes dibujos impresos. Pero yo me decanté por este olivo enorme, con sus ramas repletas de hojas y bien abiertas. Refleja a la perfección los campos vistos por allí, la Provenza repleta de estos árboles que la hacían tan especial...
 Y no hay paño en la cocina sin percha donde lucirlo, ¿a qué si chicas?...
Pues aquí tenéis la que mejor juego le hace a semejante textil. Mismo dibujo, mismas letras escritas...

 Ideal para poder lucirlo en plena cocina...

 Pero esperad que os extienda el paño, así lo podréis apreciar muchísimo mejor...
Que bonito le queda el verde mint, ya sabéis que este verano me ha dado por este color que he repartido en varios de mis complementos...

 Y es en la cocina donde más me gusta abusar de él. Con el blanco se complementa de vicio aportando como ya sabéis pinceladas muy frescas y luminosas...
 Pude apreciar en la Provenza que muchos de estos paños eran utilizados como especiales cortinas colocadas en barras y adornando en muchas de las ventanas de las casas. Quedaban preciosas...
 Pero yo me decanto más por poner mi paño provenzal en forma de mantel y en medio de la mesa de mi cocina...
 Bien extendido, que se lean bien las palabras...
 Y acompañado de dos o tres complementos esparcidos...
 Nada mejor que pequeños maceteros con fitonias rosadas...
 Y un pastelero de cristal...
 ¿Bonito verdad?...
 Imitando aquellas cocinas provenzales que tanto me gustan...
 En cuanto a la percha, siempre puedo colgarle montones de detalles...
El escogido para hoy, no podía ser otro que un portavelas repleto de flores siemprevivas muy coloridas... 
 Además he recuperado dos cuadros de limones que han salido de la limpieza general realizada en los armarios con la reforma de Celia...
 Es lo que tienen las limpiezas profundas, que siempre salen cositas de las que ya ni siquiera nos acordábamos...
 Aiiiiiiiiiiiiiiiiii chicas, que bien sienta traernos a nuestros hogares pedacitos de los viajes realizados. A mi me encanta porque después siempre que los miro me recuerdan de donde proceden, me hablan de esos pueblos visitados y me emociona el poder recordarlos...
Con este paño de algodón dibujado y esta percha, mi cocina le ha robado a la preciosa Provenza una porción que aunque diminuta, si repleta de enormes sensaciones...
Ambos objetos irán trasladándose de una estancia a otra en esta casa, ya me conocéis. Pero por ahora no les puedo adjudicar mejor lugar para lucir perfectos. Os adelanto que no fueron las únicas compras realizadas, pero para poder enseñaros lo demás, deberemos trasladarnos otro día al cuarto de baño. ¿Adivináis chicas de que cosita se trata y que abunda muchiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo por tierras provenzales?...
Martes algo triste, ya sabéis los inmensos incendios que están arrasando tierras gallegas y también asturianas. Todo mi apoyo a las vergelianas gallegas que asoman por aquí, en especial a nuestra Pilar Herranz. Que sepas preciosa que aquí nos tienes para lo que sea, y si pasar por esta ventana te dibuja sonrisas, pues estaremos asomadas para hacértelas llegar. Montones de besazos y enorme fuerza...
¡Mañana os espero por aquí chicas!

16 de octubre de 2017

¡Buenos días de lunes!...

¡Buenos días de lunes vergelianas!. No he podido asomarme por aquí este fin de semana, ni os imagináis la faena que he tenido en casa, ha sido un no parar entre pintura, vaciar muebles, seleccionar, tirar, limpiar...Uffffffffff chicas, creo que me pensaré la próxima vez antes de lanzarme a reformar lo que sea. Aún la habitación de Celia está a medio montar, a la espera de que nos traigan el canapé y el colchón que será el miércoles. En cuanto al papel de pared, no hay manera en ponernos de acuerdo. Ella quiere una impresión grande de un bosque, Víctor un papel de rosetones tenues, y yo ahora, me decanto más por poner ladrillo blanco desigual en un intento de darle un toque nórdico a todo. En fin, el tema pared nos traerá cola en esta casa, aunque creo que finalmente ganará mi Celia, siendo su espacio es normal que quiera decorarlo según sus gustos. Ya os iré contando...
Y entre tanto trajín ayer, me tomé un poquito de tarde de domingo para  sentarme en el sofá a saborear un incondicional cafecito...
Necesitaba parar, para después coger con más fuerza, las tareas de reforma en la planta de arriba...
El cafecito con leche iba acompañado de una delicia, soy golosa por naturaleza y ese pastelillo relleno de crema que asoma sobre la bandeja estaba pidiendo a gritos probarlo. Ya sabéis que peludos y dulces son una peligrosa combinación y ahí estaba mi Yaiza mirando con alevosía semejante manjar...
Os cuento que son totalmente caseros, los elabora una gran amiga repostera ella y siempre que los hornea me trae a casa una pequeña bandeja. Si, ya sé, os encantaría que os colase por aquí la receta, pero os adelanto que son entretenidos de hacer, laboriosos, y tan solo permitidos para grandes expertas en estas artes culinarias...
 Después ante el aroma de crema, asomó Troll por el salón...
 Y ya me diréis la mirada de ambos hacia mi, como queriéndome decir...¿Te lo vas a comer tu sola enterito?...Lo cierto es que siempre pillan algún diminuto pedacito...
 Pues he aquí vergelianas, algunos pequeños placeres de domingo en esta casa. Sofá, manta, serial de tele, peludos acurrucados, cafecito con leche...
 Y algún que otro capricho a saborear...
 Como sabéis, ya estamos bien entradas en el mes de Octubre, pero mi casa sigue repleta de esos tonos azules tan veraniegos de la mano de flores, cojines, jarrones y complementos...
Cada temporada me cuesta más cambiarlos al llegar el otoño. Yo creo que la causa es esa vitalidad que desprenden, esa luz tan brillante y esas ganas de exprimir el verano hasta más allá de sus días...
 ¿No me negaréis chicas, lo bonitos que quedan en todos nuestros hogares?...
Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, como me costó retomar la limpieza, que bien se estaba tumbadita en mi sofá con vistas al pequeño vergel verde...

 Hasta prolongué con descaro ese café más tiempo de la cuenta...
 Embelesada con la tele y mi Yaiza a los pies mirándome dulcemente...
 Tentándome a permanecer junto a ella toda la larga tarde de domingo...
Ese fue un pequeño placer en el ajetreo de ayer. Hoy retomo las tareas que ya están casi terminadas...
En todo lo alto del hueco ganado al trastero estoy chicas acabando de limpiar. Todo lo que asoma es totalmente provisional. La cama de hierro blanco desaparecerá, como muchas otras cosas para dar paso a nuevos detalles encantadores. Lo que si puedo deciros es que desde arriba Celia va atener unas vistas privilegiadas sobre todo el vergel florido, además de luz total y un enorme espacio donde pasar horas infinitas...
¿A qué ya hay ganas de verla terminada?...
Asomada a la ventana con vistas a la terraza, me despido hoy de todas vosotras. Dicen que el frío llegará en los próximos días de forma inminente. Pues sabéis que os digo, que mientras que eso ocurra me aprovecharé del solecito en mis exteriores. Por cierto chicas, la escalera reconvertida en mesita ya está pintada, hasta eso me dio tiempo a acabar en mi ajetreado fin de semana. Es que las auténticas vergelianas no paramos nunca...
¡Bienvenido lunes primaveral, vamos a disfrutarloooooooooooooooooo!

13 de octubre de 2017

Le grau du Roi...

Hola vergelianas, estamos ya a viernes, pero por aquí parecen unas mini vacaciones con este largo puente que estamos saboreando. Seguimos metidos en obras, pintando tengo a Víctor arriba, mientras que Celia y yo seguimos discutiendo sobre que papel comprar y colocar. Así que he decidido colaros hoy por aquí otro pedacito de escapada provenzal. Viajaremos juntas de nuevo, para entretenernos por dos destinos muy turísticos de esa parte de Francia. En un largo día, nos plantamos a pie de playa, para más tarde visitar el paseo de Le Grau du Roi. El uno nos ofreció un pedacito de costa azul, el otro un sencillo faro en medio del paseo. ¿Avistamos la mirada al horizonte, cogidas de la mano, como estas figuras de la playa de Saintes Maries de la Mer?...
Bonito paisaje, lástima que ese día apareció muy nublado. Nos hubiera gustado nadar en semejante playa azul, pero el tiempo no era el adecuado, así que cambiamos el bañito por un largo paseo...
La playa desierta, solo alterada por el vuelo de unas cuantas gaviotas. Saintes Maries de la Mer es totalmente turística, con su extensa playa, sus bares, restaurantes y tiendas que ofrecen especialidades de la Camargue como su estofado de carne de toro o sus pequeños moluscos...
A mi también me encantan los paseos por la playa cuando el cielo está tapado, ofrecen unas vistas especiales que los días soleados no consiguen...
 Espléndidos horizontes azules y muchíiiiisima calma, sin todos esos bañistas que irrumpan en la arena...
Ya sabéis que la Provenza también cuenta con la maravillosa costa azul, además de esos campos repletos de lavanda. A nosotros no nos dio tiempo de poder visitarla, pero nos conformamos con este pedacito para comprobar que es realmente mágica...
 Si no pudimos sumergirnos en sus aguas, si disfrutamos largo rato de un paseo a pie de arena haciéndonos fotos, tocando el agua y saboreando el momento...
Después nos adentramos en el pueblo repleto de tiendas variadas donde me perdí parte de la mañana. Había puestos de flores muy vergelianas...
Montones de cositas decorativas de estilo muy marinero...

Por cierto chicas, yo con mi vestido a juego con el entorno. Y si os fijáis bien, la cinturilla y el borde de las mangas llevan los colores de la bandera francesa. Cuando me di cuenta pensé en ese guiño sin pensarlo al país que me hizo sonreír... 
 ¡Vive la France!...
Visita obligada a su iglesia románica del siglo XI, con fachada de piedra. Ya sabéis que a Celia le encanta la historia y parte de ella en sus viajes con nosotros es visitarlas de arriba a abajo...
 La de Saintes Maries de la Mer posee un interior sencillo y sobrio...
Con un pequeño santuario que nos encantó a todos, homenaje y culto a su Virgen negra de nombre Sara...
Nos pareció increíble el color de su piel, igualito al que tiene por aquí nuestra virgen catalana de Montserrat...
Fotografías también a un rinconcito repleto de tarjetas colgadas...

Múltiples agradecimientos escritos hacia su Virgen...
 Y como siempre hacemos en esta familia y que se ha convertido ya en tradición, encendido de algunas velas para agradecer montones de cosas...
 Vuelta al paseo marinero...
 Para despedirnos de este pueblecito turístico repleto de pequeños encantos...

Visita obligada desde allí es acercarse hasta Le Grau du Roi. Otra pequeña joyita rodeada de agua...
Deciros chicas que es un prestigioso centro turístico que debe su nombre al pintoresco puerto pesquero, a sus playas de arena fina y al enorme puerto recreativo, uno de los mayores de toda Europa. A mi lo que más me enamoró fue su antiguo faro en medio del paseo, sus casas envolventes encantadoras, su canal repleto de embarcaciones y ese cielo del mismo color que sus aguas...
 Pasear por semejante lugar te hace descubrir un entorno colorido y vibrante repleto de gente aquí y a allí...
Bares pintorescos los que quieras. Nosotros escogimos para comer uno alegre, con música acompasada que nos hacia mover los pies sin parar...
 Repleto de cuadros coloridos...
Altos techos, lámparas colgantes y mobiliario playero. Daba la sensación de que nos encontrábamos en pleno Caribe...
Degustamos deliciosas tapas variadas y cerveza bien fresquita. Eso si, con vistas al exterior, viendo el ajetreo de turístas y el agua de los canales...
Recomendable sin dudarlo chicas...
 Saintes Maries de la Mer y Le Grau du Roi. Dos destinos turisticos por excelencia en plena Provenza. Quizás no tengan el renombre de lugares como, Avignon, Marsella, Saint Remy o L'isle sur la Sorgue, pero poseen también un encanto marinero que merece ser visitado...
 Por aquí me quedo un ratito más vergelianas. Rodeada de barcas, con el faro de fondo, oyendo el agua correr y vestida con ese estilo marinero que manda la ocasión. ¡Ah! y luciendo los colores de la bandera francesa, faltaría más...
Quiero dar la bienvenida a una nueva seguidora y vergeliana total que ayer se nos presentó por esta ventana. Que maravilla chicas, hacía ya tiempo que nadie se nos unía y no sabéis la ilusión que me hace. Bienvenida Pilar, nada mejor que contar con una gallega por aquí, hermosa tierra la tuya y hermosa gente. Esperamos que te pases a diario, que comentes cuanto quieras y que formes parte de esta gran familia. A ella y a todas mis incondicionales mujeres...
¡Montones de besazos!. Me voy rauda a seguir haciendo cositas en la gran habitación de Celia, cuanta faena por delante, pero cuanta recompensa después, ya lo veréis chicas...
¡Feliz viernesssssssssssssssssssss!